3.14.2011

Vete.


Las hojas cayeron ya y el ocre lo nubló todo, nos cansamos de esa cálida homogeneidad que nos rozaba la piel cuando soplaba brisa.
Los perfiles perdieron su nitidez y quizás estén ahora más difusos, ahora que loas lágrimas empañaron mis ojos y la cicatriz quedó expuesta a la curiosidad ajena.

Pensé que las ramas secas del camino volaron con el viento tiempo atrás pero volvieron, inocentes, adonde de nuevo serían despreciadas. Las risas taparán sus palabras y el orgullo no será suficiente, querrán hundirlo hasta el final, a ese barco de humildes  y vanidosos recuerdos.
¿Realmente necesitas tanto este salvavidas roñoso? ¿no puedes abrir los ojos, alzar la cabeza y decir adiós a lo que tanta repulsión te provoca, a eso que tanto te esquiva?
Deja a las sombras comiéndome el alma un poco más, esparciendo la angustia.
Déjame sola con los remordimientos, deja pudrir mis ideas un escalón más.

Te echaré de menos porque yo, más que nadie, sé que más allá de la palabras solo existe la soledad.

3.08.2011

The black parade.

Bienvenidos al desfile negro, a la marcha de las ánimas que cubren con un velo la soledad, de las que miran con ojos vidriosos el cielo encapotado mientras sienten sus piernas desfallecer y su corazón desenfrenarse en llantos, de las que callaron tras tantas risas, de las que perdieron la lucha contra el desengaño y se rindieron al tiempo…
Abrió la puerta a los extraños la hermandad de las lágrimas rotas y los besos perdidos.
Únete y siente como las sombras te roban el alma poco a poco, oscureciendo cada comisura que quiera alzarse por encima de la inalterabilidad, encerrando tus latidos en una jaula de metal.
Enorgullécete de ese escozor que hace saberte vivo una vez más, prueba el dulce dolor que es sentir, tantea a ciegas el filo de un vaso roto, ese en el que las gotas caen pero nunca se llena.
Y quizás entonces dejes de desear esa hermética luminosidad que te nubla la vista, la que oculta los desgarros más profundos.
Los tambores suenan,
Retumban las ideas.
Y en el desfile negro, nadie es diferente pero las diferencias nos aplastan hasta hacernos lisos. Bienvenido a la monotonía.
Nadie es igual pero todos somos a la vez.