12.30.2010

Cold, good night.

Frío en la calle, viento helado que hace crujir la vieja madera de las puertas.
Decenas de rostros que sonríen con amabilidad, demasiado buenos como para dejar mis pies congelándose bajo la nieve. Sentada frente a un plato vacío (o quizás lleno de soledad) admiro sus risas, sus voces, sus gruesas mantas contra el frío, sus grandes recuerdos contra el futuro. Demasiado inteligentes como para engañarlos con necedad.
Puede que vuelva a preguntarme el por qué de ese tropiezo delante de sus ojos, ¿qué importa ya si no puedo hacer nada?
Abrigos reconfortantes que les permiten volver a sonreir en la interperie; pequeño reloj que cuenta los instantes hasta que duerma para siempre, desnuda ante la ventisca de sus miradas, débil ante la nieve de sus palabras.

It's hard to hold a candle in the cold November rain 
Guns n'Roses

12.22.2010

Tiempo.


Gota de agua que cae y suena otras mil veces, retumba en las pareces mohosas de esta cueva. Susurro que va golpeando de desconcierto mis ideas, palabras que reconfortan y duelen.
El cuentagotas de emociones que estalló de pronto con un grito desconocido, la puerta a un nuevo mundo. Esa historia contada en blanco y negro que brilla lejos de aquí con destellos plateados. Caminos hacia lo acogedor.
Colirio en los ojos. Lágrimas que quiero parar, voces para callar.
Arrastrarte mientras sonríes hasta que lo entiendas todo. Poder saltar hacia el precipicio sin caerme. Sentir al fin una ráfaga de aire cálido y no abrasarme.

12.18.2010

.

A veces me pregunto cómo el ruido de mis latidos puede hacerse oír por encima de lo exterior.
Hablan, ríen, alzan la voz… y son solo murmullos.
Corazón delator retumbando en oídos de Allan Poe. Angustia, inquieta… duele el mío rompiendo sus ficticios tejidos musculares.

Quiero salir de aquí. Quiero la música alta, callar el corazón a golpes.
Es sólo un momento inmortalizado, sólo un cúmulo de palabras que no entiendo, sólo lágrimas hechas pedazos ¿sólo?
Cierra las bocas que hablan ilusiones y deja marchitar esto en silencio.
Tu voz las despertará a todas.
GRITA
Susúrrame que no soy tan fatal como me siento. Regálame otra semilla que plantar, otro ladrillo que colocar, otro recuerdo para encerrar.
¿Podría soñar con revivir ese reflejo de la luna?

12.08.2010

¿te gusta la destrucción? Pues ahí tienes.


Alza tu mirada al cielo y observa las rocas caer sobre ti.
Los pedazos de ese pequeño edificio que luchamos por construir juntos, piedra a piedra, ilusión tras ilusión. Se precipitan hacia el suelo, se estrellan y se desmoronan en tan poco tiempo que apenas puedes pensar en lo que dejamos atrás. Cada ladrillo, cada piedra es un momento que nos marcó, algo para recordar; el cemento que los unía, las sonrisas que nos dedicamos y los abrazos que nos dimos. Y ahora te ríes de mi dolor, puede que los demás no tarden en hacerlo también, pero te echaré de menos cada minuto que recuerde que no estarás a mi lado como lo estabas antes. Veía esto venir, veía los muros deteriorarse rápidamente pero mis pequeñas manos no son suficiente para sujetarlos todos.
Se caerán poco a poco todas las paredes y me desgarrará el corazón ver que mis leves susurros no pueden hacer nada contra los gritos furiosos de las ventiscas que los echarán abajo. Podemos construirlo de nuevo, como hemos hecho otras veces, pero es un proceso largo y pesado el montarlo todo desde el principio porque todavía no habéis aprendido a daos cuenta de lo que pasa hasta que no queda nada a lo que agarrarse, ningún hombro sobre el que llorar.
Romperéis en lágrimas cuando lo sintáis todo perdido, cuando queráis recuperar lo que dejasteis morir sin importar las consecuencias. Ahora estas han llegado, impulsadas por las verdades a medias, los secretos escondidos y las miradas de desprecio pero ¿sabes una cosa? Mis ojos han quedado ya secos, derramé todo mi pesar, gasté mis fuerzas intentando recomponer esos muros, haciendo encajar las piedras. Sin ayuda no es fácil.
Ni fácil ni suficiente así que no puedo más que esperar a que mires hacia el cielo y que los pedazos que caen te hieran los ojos hasta hacerte comprender.

12.07.2010

F Sharp


¿podrías abrir la ventana para apagar la chimenea?
Que este aire helado enfríe la llama y deje la leña de consumirse. Luego ciérrala para alumbrarnos con el resplandor oscilante de la luz de una vela.
Escucha el lento palpitar de mis pensamientos.
Coge mi mano, iré donde quieras si no me sueltas. Enséñame a sentirlo contigo.
Golpea las cuerdas hasta crear una melodía, le buscaremos letra, guardaremos los acordes bajo llave en el recuerdo.
Puede que más tarde sepamos añadir la pasión de una batería.

Tú, Silencio, para de gritar o tendremos que atarte tras la puerta, esperando una despedida.