Pero allí me pillaron otra vez, dispuesta a derrumbar los principios de
mi voluntad con el primero que se dignara a dirigirme la palabra.
Porque lo que soy es más fuerte que yo misma. Y voluntad se agota como un
sentimiento más.
Ahora que no me quedan principios, ni hechos, ni tampoco promesas, supongo
que tomaré de nuevo el barco que me lleve más lejos, más hondo. Lejos de todos
los sueños que dejé sin cumplir.