Hace no tanto, mientras te sentía sola sollozar sin parar en tu cama,
de repente sentí una imperiosa necesidad de buscar esas notas que habían estado
rondando por mi cabeza estos días, y te recordé. Recordé como eras, como habías
cambiado sin dejar de ser la misma, como mi corazón te echaba de menos a gritos
cuando temblaba, como pudiste hacer para comprenderme como nadie… y me di
cuenta de que nada de eso había cambiado un ápice en ti.
Verte, o más bien sentirte, necesitándome tanto, de verdad que por
mucho que intenté, no pude comprender. ¿Dónde estaba esa persona que nunca se
quedó sin palabras, que supo manejarlas a su antojo? ¿Dónde arrastraste todo
aquello que tenías dentro? ¿Qué pasó con la que solía pensar que algo aprendió
de mí, y resultó que no fui capaz de llegarte ni a las suelas de los zapatos?
Porque, escuchando, me resulta imposible pensar que lo que temías
pudiera ser una realidad, siendo como veo, algo así como uno de esos montones
de páginas que devorábamos ¿No te acuerdas? Todas esas historias que
imaginábamos, soñábamos y compartíamos. ¿No te acuerdas de cómo nos
desvelábamos, ansiosas por saber la solución de sus problemas, aun cuando estos
no eran más que ficción? Yo solo quiero que recuerdes eso: la solución, porque
por mucho que nos hicieran llorar, al final siempre volvíamos a casa con el
corazón tranquilo pero triste, tan solo por saberla acabada.
Tendrás esa solución porque créeme cuando te digo que todas esas cosas
que me cuentas no son más que pequeños capítulos de uno de los libros más
conmovedores y auténticos que he leído nunca.
Solo que este, al menos de momento, no tiene final.
Sino, ¿dónde íbamos a dejar todo aquello que te dijo?
We will make it out alive
I promise you this love will never die!
No
Matter What (Papa Roach)