5.30.2012

Golondrinas

What do you see when you turn out the light?
I can't tell you but I kwon it's mine. 


                                With a little help from my friends
                                                               The Beatles



Repetimos, una y otra vez, y mientras escucho que no hay que dejarlo sin luchar, no puedo evitar contar cuantas batallas he perdido ya.

5.27.2012

¿Cómo podemos ser tan tontos? ¿Cómo podemos dejar que la envidia se apodere de nosotros, ennegreciendo todo lo aquello admirable en nuestra propia realidad? Bebemos del agua que nos dan, respiramos con las miradas de soslayo que nos dirigen y construimos nuestros sueños a su compás, ¿de verdad vale la pena?
Resulta raro levantarte un día y notar que te sientes bien, que tu piel resplandece y que tus ojos al fin dicen algo de lo que hay allí donde nadie ha llegado. Creer que vales algo, que mereces sentirte viva y vivir. Pero, por mucho que el sol caliente la piscina, el agua caliente siempre se agota y tras ella llega el jarro de agua fría, que pondrá tu piel de gallina y  hará que necesites  esconderte entre las sábanas para no salir.
Son tantas las cosas que están mal en el entramado de ideas en el que se ha convertido mi cabeza, que no cabe pensar en todo lo que podría dejar atrás con tanto recelo. A veces el orgullo me puede y abandono mis lágrimas, pero los sueños y recuerdos aplastan el alma hasta que la ven estallar.

Y lo peor de todo es que olvidamos que, al conseguir ser quién no somos, querremos volver a ser otra vez.




5.20.2012

Gotas estrepitosas

Vaya! Parece que volvemos a hablar de lluvia. Siempre he oído hablar de las tormentas de verano pero, si te soy sincera, pensaba que eso no iba con nuestro albero. Habrá que replantearse nuestro concepto de verano, porque también está claro que, a pesar de los asfixiantes momentos que acontecieron esta pasada semana, hemos vuelto al casi-invierno otra vez.
No está mal que, en medio de la tormenta, cuando la lluvia más araña los cristales, los plomillos se rindan y te dejen en la oscuridad, sumida en el pensamiento y sobresaltada con el haz de luz de los rayos y su posterior, pero no por ello menos espeluznante, trueno. Como único consuelo, concederemos a este mundo tecnológico que nos envuelve cada día más, un portátil con media batería y Word para escribir, aunque tenga que tantear las letras a ciegas que, en definitiva, no es muy diferente a lo que suelo hacer.
Y, aunque el encanto de ese momento a solas con la luz de la pantalla haya terminado y pueda volver a ver mis dedos otra vez, los rayos siguen ahí afuera, tronando segundos después, y haciéndome sentir un pequeño escalofrío, de esos que te recorren cuando no comprendes qué ocurre fuera.
Nunca pensé que esto pasaría, pero justo ahora, encuentro más interesante la lluvia que me rodea, que cualquier otro pensamiento que me aplaste el corazón, de esos que últimamente me sobran, porque, total, no había imaginado que esto sirviera de algo, pero menos pensé que en lugar de comprensión recibiera risas.