Las hojas cayeron ya y el ocre lo nubló todo, nos cansamos de esa cálida homogeneidad que nos rozaba la piel cuando soplaba brisa.
Los perfiles perdieron su nitidez y quizás estén ahora más difusos, ahora que loas lágrimas empañaron mis ojos y la cicatriz quedó expuesta a la curiosidad ajena.
Pensé que las ramas secas del camino volaron con el viento tiempo atrás pero volvieron, inocentes, adonde de nuevo serían despreciadas. Las risas taparán sus palabras y el orgullo no será suficiente, querrán hundirlo hasta el final, a ese barco de humildes y vanidosos recuerdos.
¿Realmente necesitas tanto este salvavidas roñoso? ¿no puedes abrir los ojos, alzar la cabeza y decir adiós a lo que tanta repulsión te provoca, a eso que tanto te esquiva?
Deja a las sombras comiéndome el alma un poco más, esparciendo la angustia.
Déjame sola con los remordimientos, deja pudrir mis ideas un escalón más.
Te echaré de menos porque yo, más que nadie, sé que más allá de la palabras solo existe la soledad.
Y yo, me llamaré soledad por ti.
ResponderEliminar:)
ResponderEliminar