Y cuando volvamos a creer que la lluvia no nos mojará, que el agua nos resbalará por las pestañas sin miedo, dibujando lo suspiros que una noche consumimos… ¿podré entonces mirar al infinito y no pensar en tiritas para las brechas del tiempo?
Sabemos que es difícil y nos pareció demasiado fácil.
Sinceramente, creo que podría decir que echaba de menos probar el agua salada del mar bajando hacia mí, despacio, saboreando cada momento, con los dedos temblando y adormilados por la nieve.
Ojalá pudiera estirar los brazos y que mi abrazo no fuera suficiente, que nunca fuéramos menos de lo que fuimos. Ojalá todas las páginas tuvieran algún sentido en el futuro y dejaran de ser sueños.
Llámame suicida, pero no quiero escapar del frío invierno si consigue ponerme la piel de gallina. Que se entumezcan los pies para que puedas hacerlos tuyos con una sonrisa.
Echo de menos mis cambios, el preguntar porqué y saber que no hay una respuesta, sentir que estoy sola. Sola y con los pulmones aplastados en la muchedumbre.
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