3.08.2011

The black parade.

Bienvenidos al desfile negro, a la marcha de las ánimas que cubren con un velo la soledad, de las que miran con ojos vidriosos el cielo encapotado mientras sienten sus piernas desfallecer y su corazón desenfrenarse en llantos, de las que callaron tras tantas risas, de las que perdieron la lucha contra el desengaño y se rindieron al tiempo…
Abrió la puerta a los extraños la hermandad de las lágrimas rotas y los besos perdidos.
Únete y siente como las sombras te roban el alma poco a poco, oscureciendo cada comisura que quiera alzarse por encima de la inalterabilidad, encerrando tus latidos en una jaula de metal.
Enorgullécete de ese escozor que hace saberte vivo una vez más, prueba el dulce dolor que es sentir, tantea a ciegas el filo de un vaso roto, ese en el que las gotas caen pero nunca se llena.
Y quizás entonces dejes de desear esa hermética luminosidad que te nubla la vista, la que oculta los desgarros más profundos.
Los tambores suenan,
Retumban las ideas.
Y en el desfile negro, nadie es diferente pero las diferencias nos aplastan hasta hacernos lisos. Bienvenido a la monotonía.
Nadie es igual pero todos somos a la vez.

2.25.2011

WTF?!

Ya no me queda aire para gritar,
DON’T STOP ME NOW
ni tampoco control sobre mis dedos para escribir.
GRITA MÁÁÁS, hasta que tu pecho explote, hasta que tus oídos queden sordos.
Soy una CASA DE LOBOS ¿sabes? No, no sabes… pues este éxtasis solo puede ser devorado por los amantes del delirio, aquellos para los cuales las nubes tienen cuenos y rabo.
ARDE EN LLAMAS EL INFIERNO. Mama, arrojémonos a ellas.
GO, GO, GOOO!
Todas esas pequeñas cosas que nos hacen grandes, toda la exaltación del universo, retumba en mis oídos ¿sabes?
¿sabes si esto acabará algún día, si la esperaremos alguna vez?
La espontaneidad es la gloria de la vida, el fuera de control por cuanto llorabas, reías, hablabas, respirabas.
Ahora nos ahogamos, el oxígeno se escapa por nuestra boca, que duele de lo que de ella sale: gritos que hacen sitio a otros más fuertes.
Y si estamos lejos ¿bueno, qué? Así nos echamos de menos y cantamos más fuerte (¡¿¡Más Fuerte!?!)
¿Preparada para la incomprensión, para los movimientos bruscos?
¿Y si el cielo también se quema? ¡No quedará refugio! Buenos o malos. Qué más da, si aquí solo se escucha al que más grita. HEAVEN’S ON FIRE.
Vamos más cerca de los desvaríos idiotas: aquí, en la ciudad del asesinato, no hay lugar para regazados.

Desesperados, pero nunca sin esperanza, siempre las dos caras de la moneda dibujadas por el mismo alma.
Es la revolución de las sensaciones, llega de vez en cuando… ¿y qué más da si es Hola o Adiós, blanco o negro, Cuchillos o Plumas?
Si se queman todos los coches, siempre podemos montar en Bicicleta.
Hoy, el cielo brilla y el arcoiris no existe, pero es de cinco colores.
Gritos y llantos ¿qué más quieres de la vida? Hallelujiah!

2.20.2011

Fuentes inútiles.


No es este el final de nuestras expectativas, el ocaso de nuestras tardes, la despedida de nuestras palabras. Porque siempre quedará un camino por andar, una maratón que correr o, tu favorito, algún dulce que engullir hasta que nuestras lágrimas abandonen su sabor salado, para que el frío viento nos devuelva esa felicidad atómica que recorres a espasmos cada médula nerviosa del cuerpo que acoge tantas historias.
Si nos hacen reír o nos hacen llorar, es algo que solo el destino susurra al viento.
Hablamos el lenguaje de la brisa y la incredulidad ajenas ¿qué hay de malo? Solo entendemos la vida de manera diferente, así que toma lo que prefieras y salgamos a escribir en el cielo que el cacao no se agota, que nuestras voces serán una y dos a la vez, que esta tarde aún vivirá hasta que toda esperanza muera.
Y la esperanza es lo último que se pierde, querida montaña… y tu cima está lo bastante alta como para vencer en la batalla contra el tiempo.
Que esos llantos solo son… pasas pochas de la vida.

Friends will be friends...
 right to the end

2.17.2011

Pasan.


Goteras caen del tejado, el sol desapareció bajo las nubes y el esplendor de sus rayos se evapora, tragado por cada poro de mi piel. Piel que arde con infinitas ansias de algo que también las nubes dejaron atrás.
Es una extraña tempestad, esta que nos alborota más las ideas que los cabellos, una insoportable y dulcemente llevadera duda que no es escuchada.
Ver como la arena del reloj se escabulle entre mis dedos y de nuevo llega a esa playa de orilla interminable en la cual dos minúsculos puntitos jamás volverán a encontrarse. Sentir cada segundo que se me escapa, queriendo sin querer esta armonía de atardeceres especiales, y llorar por la insólita sensación que es dejarlos ir de tu lado para siempre… besos perdidos, baladas mudas y palabras que nunca dijeron más que la oscuridad.

2.07.2011

Camino.


El aire soplaba cálido y el sol acariciaba suavemente su piel mientras caminaba apurada, con los párpados pesándole más que nunca y el corazón latiendo fuerte, fuerte… ¡más fuerte! Como la música que retumbaba en sus oídos, a compás de esa sangrienta melodía que ya desde tan temprano hacía explotar lo único que quedaba en pie de sus ideas.
Avalanchas de pensamiento llegaban sin cesar a su mente destrozada de otras anteriores que se fueron con las olas o se quedaron a escuchar la nota que colma el vaso de la confusión.
Y mientras sus pies no paraban de avanzar hacia el comienzo de las dudas, el nerviosismo y el deseo, las voces de su conciencia veían ya el atardecer de mil maneras diferentes, de cientos de sabores, analizando la gama de colores que la brisa, entonces fresca, les ofrecía al pasar con su susurrante sonrisa de despedida.
Alzó la mirada al cielo y deseó que sus tan amigas como enemigas pálidas nubes se tornaran rosadas a su voluntad, esperando que eso solo fuera necesario por la admirable belleza del momento que pasa cuando no te das cuenta y que jamás se repite.
Apenas quedaban dos suspiros del camino y no pudo hacer otra cosa que cerrar estúpidamente los ojos por un momento, expirando lentamente, intentando apaciguar el salvaje latido desbocado de su corazón sin sabes si quiera con qué idea hacerlo. Y entre el cúmulo de pensamientos que se arremolinaban en torno a su cabeza, una mirada hacia el frente y una pequeña pero gran sonrisa tranquila: nada más lejos de la realidad… ni tan cerca de ella.
Hopeness.