12.07.2010
F Sharp
¿podrías abrir la ventana para apagar la chimenea?
Que este aire helado enfríe la llama y deje la leña de consumirse. Luego ciérrala para alumbrarnos con el resplandor oscilante de la luz de una vela.
Escucha el lento palpitar de mis pensamientos.
Coge mi mano, iré donde quieras si no me sueltas. Enséñame a sentirlo contigo.
Golpea las cuerdas hasta crear una melodía, le buscaremos letra, guardaremos los acordes bajo llave en el recuerdo.
Puede que más tarde sepamos añadir la pasión de una batería.
Tú, Silencio, para de gritar o tendremos que atarte tras la puerta, esperando una despedida.
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