Decenas de rostros que sonríen con amabilidad, demasiado buenos como para dejar mis pies congelándose bajo la nieve. Sentada frente a un plato vacío (o quizás lleno de soledad) admiro sus risas, sus voces, sus gruesas mantas contra el frío, sus grandes recuerdos contra el futuro. Demasiado inteligentes como para engañarlos con necedad.
Puede que vuelva a preguntarme el por qué de ese tropiezo delante de sus ojos, ¿qué importa ya si no puedo hacer nada?
Abrigos reconfortantes que les permiten volver a sonreir en la interperie; pequeño reloj que cuenta los instantes hasta que duerma para siempre, desnuda ante la ventisca de sus miradas, débil ante la nieve de sus palabras.
It's hard to hold a candle in the cold November rain
Guns n'Roses

No hay comentarios:
Publicar un comentario