Me sobra el aire a mi alrededor y, sin embargo, no puedo más que aferrar mi garganta mientras me ahogo. Despacio, concientemente. Me arrebataron el tiempo para tomar oxígeno y expirar, las flores se marchitaron y mis dedos aún siguen sucios después de todo este tiempo.
Soltaste mi mano y ahora la pluma se escapa de ella, independiente y escurridiza, huyendo de donde no encontró su hogar.
Corriendo tras ellas, el tiempo me pisó los talones.
Me rompió los zapatos cuando empezaban a billar.
Las letras susurran mi nombre y me llaman con variopintas caligrafías. El reloj las absorbió a todas, dejándome a solas con los números estrictos. Tragó cuanto vio y las voces se lo sirvieron en bandeja.
Nos dejó un colchón en el suelo frío y la cabeza llena de ilusiones.
Eres como una metáfora por descubrir, pequeña saltamontes.
ResponderEliminarEres un mundo nuevo.
Como siempre, impresionando con esas palabras.
Te quiero, Marina.
Siempre.
Te he echado de menos, a ti y a tus palabras.
ResponderEliminarJe t'aime Chunga