4.14.2011

Y encima durmió solo.

Me sobra el aire a mi alrededor y, sin embargo, no puedo más que aferrar mi garganta mientras me ahogo. Despacio, concientemente. Me arrebataron el tiempo para tomar oxígeno y expirar, las flores se marchitaron y mis dedos aún siguen sucios después de todo este tiempo.
Soltaste mi mano y ahora la pluma se escapa de ella, independiente y escurridiza, huyendo de donde no encontró su hogar.
Corriendo tras ellas, el tiempo me pisó los talones.
Me rompió los zapatos cuando empezaban a billar.
Las letras susurran mi nombre y me llaman con variopintas caligrafías. El reloj las absorbió a todas, dejándome a solas con los números estrictos. Tragó cuanto vio y las voces se lo sirvieron en bandeja.
Nos dejó un colchón en el suelo frío y la cabeza llena de ilusiones.

2 comentarios:

  1. Eres como una metáfora por descubrir, pequeña saltamontes.
    Eres un mundo nuevo.
    Como siempre, impresionando con esas palabras.
    Te quiero, Marina.
    Siempre.

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  2. Te he echado de menos, a ti y a tus palabras.
    Je t'aime Chunga

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