No, no quiero enamorarme de lo que no puedo tener, de lo que se escapa entre mis dedos como las notas que crea una guitarra. Un juego al que suelo perder pero por el que sigo apostando, lo necesito, hasta que dejemos de sonar, hasta que olvidemos los errores. Y cuando las canciones cambien de lista, dejará de parecer que nos quedamos dormidas, hablando en sueños que no cumpliremos.
Sé que al miraos a los ojos no me siento sola, que es difícil estar unidas, corazón con corazón, y cada una bailando a su compás, que a veces sobran las palabras y las risas… Pero ¿y qué cuando me dejéis abandonada, sentada en un autobús y con los recuerdos a cuestas?
¿Qué pasará cuando el frío viento del invierno vuele sobre la vela encendida en el balcón?
Quizás no haya una excepción a esta regla y puede que mire el aire para que me haga llorar y no se note, solo dentro de mi.
Los caminos para hacerlo solas hay que buscarlos, algo para combatir la soledad.
Darnos cuenta de que no era un sueño, sino una simple realidad.
Es posible.
Sabes qué?
ResponderEliminarNo te va a hacer falta combatir la soledad si yo estoy aquí, sí, sé que lo sabes.
Te quiero mucho mi pequeña col.
Mucho mucho.
Y yo chunlanrona de mierda <2
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