11.03.2011


 Uno, dos, tres, Seguimos contando. Y cada vez somos menos los que todavía reímos para adentro.
Se nos voló la papeleta del diagrama de colores y tuvimos que seguir pidiendo, en silencio, deseando quedarnos solos una vez más.
Un reloj loco como única compañía lanzando horas al tuntún, nos pasea por el tiempo en su barca naufragada.
¿Para qué queremos más?
Tres canciones suenan a la vez y ¿no ves que no se escuchan? Una tira de las risas, otra de las lágrimas y la pequeña tercera, de la mano con violín.
Está de moda no serlo por dentro, ser grande por fuera, quemar los telones.
¿Alguien cosió la línea de sus labios? Cerró su mirada, guardó en escombros lo que era de ella, todo lo que no podía cambiar en el mundo.

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