De verdad que no
sé qué pude hacer para que, en el mejor de los casos, me olvidaras. Se ve que
no entendiste que me importas, que no sirvió para nada ir nadando tras tus pies
desesperadamente para ni siquiera rozarlos hasta sentirme tan sumamente inútil
que he vuelto, para no variar, con lágrimas en los ojos.
Supongo que he de
felicitarte porque, después de tanto pelear, me has recordado que no valgo para
esto y que es tonto seguir con todas estas ilusiones que se pelean por mis
pensamientos porque, ¿sabes qué? Nunca consigo nada y mis palabras se las lleva
el viento más habitualmente de lo que nadie creería.
Y cada vez voy
más lejos, cada minuto estoy más sola.
No me gusta que ya no cuentes tanto conmigo. Supongo que es la distancia, cielo.
ResponderEliminarPero no estás sola. Sabes que no.