11.26.2012

Vamos a contar secretos.

No sé qué fue mal ni en qué momento se torció lo que soy, alejándose de lo que otros puedan considerar objeto de reflexión. Soy apenas un vaivén, pasando de mano en mano, dejándome llevar por el viento. No merezco palabras ni abrazos que demuestren lo que sientes, ni siquiera que pienses que valgo algo.
Tras años y años, sigo sin entender por qué soy automáticamente descartada al escuchar la palabra confianza. Parece que el truco solo está en encontrar el escondite perfecto, de estos en los que te rezagas sin pensar, simplemente por estar. Y, aunque la palabra traición esté escrita en su frente, ¡adelante! Ve y disfruta de todo aquello que mis lágrimas no puedan darte.

Hola, ¿cómo va? Adelante, podéis jugar conmigo. Nunca lloro. No me quejo. No hay motivos por los que preocuparse…

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