Tras años y años, sigo sin entender por qué soy automáticamente
descartada al escuchar la palabra confianza. Parece que el truco solo está en
encontrar el escondite perfecto, de estos en los que te rezagas sin pensar,
simplemente por estar. Y, aunque la palabra traición esté escrita en su frente,
¡adelante! Ve y disfruta de todo aquello que mis lágrimas no puedan darte.
Hola, ¿cómo va? Adelante, podéis jugar conmigo. Nunca lloro. No me
quejo. No hay motivos por los que preocuparse…
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