Para qué vamos a engañarnos, últimamente todo lo que soy es una serie
de desastres que se salen bastante del concepto “normales”. Puede que ya no vea
esa esperanza que, al menos yo, nunca quise perder. Creo que he olvidado cómo
se escribe, o quizás solo sea que no me quedan más cosas sobre las que hacerlo.
En cualquier caso, cada día doy un paso más hacia la soledad y la
indiferencia.
Buenas noches-aún-con-sol, querido nadie.
jamás estarás sola. Recuerda que aunque estés ahí, siempre te echaré de menos. En cada letra, en cada folio. En cada libro, con nuestro marcapáginas favorito.
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