12.09.2012

Weak

Parece que solo me hacía falta sentir que estoy prisionera para empezar a romper las reglas que yo misma me propuse. No importa cuantas veces me repitiera la verdad para poder responder con rapidez ante amenazas, de esas que parecen no serlo, disfrazadas con sonrisas y recuerdos, de esas que son capaces de tumbarme a la primera.
Pero allí me pillaron otra vez, dispuesta a derrumbar los principios de mi voluntad con el primero que se dignara a dirigirme la palabra.
Porque lo que soy es más fuerte que yo misma. Y voluntad se agota como un sentimiento más.
Ahora que no me quedan principios, ni hechos, ni tampoco promesas, supongo que tomaré de nuevo el barco que me lleve más lejos, más hondo. Lejos de todos los sueños que dejé sin cumplir.

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