Vete y déjame sola, aquí con tus esperanzas.
Arrójame al río y haz que pierda la memoria, que olvide cada palabra, cada letra, cada sonrisa y cada suspiro. Y, aunque bien sabes que solo recordamos lo que nunca sucedió, oblígame también a desprenderme de todo aquello que vivimos. Porque quiero sentirlo otra vez, mi piel de gallina y tu voz cálida hablándome a través de papel mojado. Quiero cerrar los ojos y no poder contenerme, que mi estómago se haga canica y que la lluvia no cese ahí afuera, pero, sobretodo, añoro tenerte conmigo siempre, despierta toda la noche con el corazón sintiendo y la incertidumbre bombardeándolo.
Crecéis y me quedo atrás, sin querer desalojar el baúl de mis recuerdos.
Siento que fuera tan corto. Así que házmelo olvidar y empecemos de nuevo por donde no éramos más que simples desconocidos.
