8.22.2012

Be free

Solo quiero salir. Salir y volar alto. Volar y volar sin rumbo siguiendo la corriente. No importa cuando, cómo ni en qué lugar aterricemos, yo solo quiero saborear ese dulce pastel que dicen que es la libertad, sentirla vibrando entre mis plumas hasta que me flaqueen las fuerzas.

6.28.2012

Should I miss you?

Hacía mucho que no recordaba ese momento, Aquel en blanco y negro que adoraba contemplar minuto tras minuto, sintiendo que te veía, que tu piel dejaba de ser gris para que pudiese tocarla. Deseaba acariciarte el pelo, enredar en él mis dedos, y así, cerraba los ojos: a veces sonreía, seguramente pensando en cuán maravilloso podría llegar a ser, pero otras (de hecho, la mayoría) tenía que enjugarme las lágrimas que caían silenciosa y lentamente por mis mejillas al recordar que cada día al levantarme olvidaba un poco de aquello que pude ver de ti.

Recuerdo también esa envidia. Una envidia que de verdad me inundaba cada recoveco del alma (si es que yo alguna vez tuve de eso). Pero era una envidia sana, por así decirlo, pues en ningún momento de esos tantos en los que te pensaba logré encontrar algo reprochable en tu perfección. Siempre conseguías que me quedara embobada, alabándote, pensando que, a la vez que tú subías hasta el cielo, yo caía más y más bajo.  No voy a decir que me gustara sentir que todo cuando era o podía llegar a ser era digno del más apestoso vertedero, pero supongo que de todo se aprende.

Adoraba tu piel, tu sonrisa, tus ideas, tus palabras, todos esos momentos, e incluso tu voz, aquella que llegué a olvidar con el tiempo. En fin… te adoraba a ti.
Y, aunque entonces maldecía no mover un solo músculo para cambiar las cosas, ahora lo veo de otro modo. Parece que he cambiado. Ambos lo hemos hecho.

Es obvio que no te olvidado. De hecho, sigues paseándote de vez en cuando por mis pensamientos. Sigo creyendo en ti, pero no de la manera en que solía, sino en un tú brillante, sin mí, afortunada por haberte conocido.
Puede que hayas cambiado un poco, pero tu perfección, mi envidia, no va a disiparse fácilmente.

Créeme tú, sé algo grande, aunque solo sea por toda la ilusión que te dediqué… aunque ya ni recuerdes mi nombre.


6.10.2012

Getting lonely, getting old

De verdad que te siento. De verdad que imagino que por una vez importo algo y vienes, que lloramos y reímos, que confías en mi y hablas.
De verdad que no sé qué pude hacer para que, en el mejor de los casos, me olvidaras. Se ve que no entendiste que me importas, que no sirvió para nada ir nadando tras tus pies desesperadamente para ni siquiera rozarlos hasta sentirme tan sumamente inútil que he vuelto, para no variar, con lágrimas en los ojos.
Supongo que he de felicitarte porque, después de tanto pelear, me has recordado que no valgo para esto y que es tonto seguir con todas estas ilusiones que se pelean por mis pensamientos porque, ¿sabes qué? Nunca consigo nada y mis palabras se las lleva el viento más habitualmente de lo que nadie creería.
Y cada vez voy más lejos, cada minuto estoy más sola.

5.30.2012

Golondrinas

What do you see when you turn out the light?
I can't tell you but I kwon it's mine. 


                                With a little help from my friends
                                                               The Beatles



Repetimos, una y otra vez, y mientras escucho que no hay que dejarlo sin luchar, no puedo evitar contar cuantas batallas he perdido ya.

5.27.2012

¿Cómo podemos ser tan tontos? ¿Cómo podemos dejar que la envidia se apodere de nosotros, ennegreciendo todo lo aquello admirable en nuestra propia realidad? Bebemos del agua que nos dan, respiramos con las miradas de soslayo que nos dirigen y construimos nuestros sueños a su compás, ¿de verdad vale la pena?
Resulta raro levantarte un día y notar que te sientes bien, que tu piel resplandece y que tus ojos al fin dicen algo de lo que hay allí donde nadie ha llegado. Creer que vales algo, que mereces sentirte viva y vivir. Pero, por mucho que el sol caliente la piscina, el agua caliente siempre se agota y tras ella llega el jarro de agua fría, que pondrá tu piel de gallina y  hará que necesites  esconderte entre las sábanas para no salir.
Son tantas las cosas que están mal en el entramado de ideas en el que se ha convertido mi cabeza, que no cabe pensar en todo lo que podría dejar atrás con tanto recelo. A veces el orgullo me puede y abandono mis lágrimas, pero los sueños y recuerdos aplastan el alma hasta que la ven estallar.

Y lo peor de todo es que olvidamos que, al conseguir ser quién no somos, querremos volver a ser otra vez.




5.20.2012

Gotas estrepitosas

Vaya! Parece que volvemos a hablar de lluvia. Siempre he oído hablar de las tormentas de verano pero, si te soy sincera, pensaba que eso no iba con nuestro albero. Habrá que replantearse nuestro concepto de verano, porque también está claro que, a pesar de los asfixiantes momentos que acontecieron esta pasada semana, hemos vuelto al casi-invierno otra vez.
No está mal que, en medio de la tormenta, cuando la lluvia más araña los cristales, los plomillos se rindan y te dejen en la oscuridad, sumida en el pensamiento y sobresaltada con el haz de luz de los rayos y su posterior, pero no por ello menos espeluznante, trueno. Como único consuelo, concederemos a este mundo tecnológico que nos envuelve cada día más, un portátil con media batería y Word para escribir, aunque tenga que tantear las letras a ciegas que, en definitiva, no es muy diferente a lo que suelo hacer.
Y, aunque el encanto de ese momento a solas con la luz de la pantalla haya terminado y pueda volver a ver mis dedos otra vez, los rayos siguen ahí afuera, tronando segundos después, y haciéndome sentir un pequeño escalofrío, de esos que te recorren cuando no comprendes qué ocurre fuera.
Nunca pensé que esto pasaría, pero justo ahora, encuentro más interesante la lluvia que me rodea, que cualquier otro pensamiento que me aplaste el corazón, de esos que últimamente me sobran, porque, total, no había imaginado que esto sirviera de algo, pero menos pensé que en lugar de comprensión recibiera risas.

4.30.2012

Escúpeme.

Ya solo escucho risas, pero ¿sabes qué? Cada minuto que pasa tengo que luchar por contenerme y que no se note, que no te des cuenta de que solo quiero llorar. Quiero que me escuches y me entiendas, que me consueles y hablemos. Porque casi he olvidado ya la ultima vez que lo hicimos, cuando quizás tú lo necesitabas más que yo.
No debes preocuparte. Por mucho que quiera engañarme y eludir mi culpa, cada una de mis lágrimas no será sino consecuencia de hondos errores que en su día cometí y que ni siquiera ahora soy capaz de comprender. 
Me arrepiento de perdonar, de sonreír, de decir la verdad, de no asustarme…  me arrepiento de no saber vivir. Solo quiero que me odies un momento, que te repugne pensar que me conoces.
Ojalá fuera la lluvia que cae ahora mismo: intensa, abundante, fría, pero corta. Y, como nunca llueve a gusto de todos, que haya quién se alegre del sol y otros que ya me echen de menos.

Sí, sé que soy culpable. Culpable de quererte en susurros y andar de puntillas por la noche, de tener frío y no quejarme, de ser tan asquerosamente yo.



Tell me I'm a bad man,
kick me like a Stray.

                 My Chemical Romance.