11.14.2011

Somos,


El latir de tu corazón junto al mío, preguntarme qué piensas ¿qué pensaba yo cuando empecé? Cuando me redí a la mar, que balanceaba mis esperanzas.
Todo lo que necesitamos para seguir cumpliendo sueños a media voz, pilotando cada avión en el que nos embarcaremos hacia las nubes.
Que el cielo nos regale su mejor ocaso, y desear con fuerzas que no se acabe, que algo corte esa fina línea del tiempo, enemiga de la eternidad, para que podamos estiramos un poco más, sobrevolando todo aquello que no respirara, alimentando con promesas el sol de primavera que nos hacía entornar los ojos y pensar, sonreír.
No sé si creceré, tampoco quiero tocar las estrellas, solo bajaré los párpados, alerta, esperando no soltarte nunca, que me salves y nos salvemos para siempre
Que, bailando al compás, se nos escapen las sonrisas, volando entre recuerdos.

11.03.2011


 Uno, dos, tres, Seguimos contando. Y cada vez somos menos los que todavía reímos para adentro.
Se nos voló la papeleta del diagrama de colores y tuvimos que seguir pidiendo, en silencio, deseando quedarnos solos una vez más.
Un reloj loco como única compañía lanzando horas al tuntún, nos pasea por el tiempo en su barca naufragada.
¿Para qué queremos más?
Tres canciones suenan a la vez y ¿no ves que no se escuchan? Una tira de las risas, otra de las lágrimas y la pequeña tercera, de la mano con violín.
Está de moda no serlo por dentro, ser grande por fuera, quemar los telones.
¿Alguien cosió la línea de sus labios? Cerró su mirada, guardó en escombros lo que era de ella, todo lo que no podía cambiar en el mundo.

10.20.2011

Posible.


No, no quiero enamorarme de lo que no puedo tener, de lo que se escapa entre mis dedos como las notas que crea una guitarra. Un juego al que suelo perder pero por el que sigo apostando, lo necesito, hasta que dejemos de sonar, hasta que olvidemos los errores. Y cuando las canciones cambien de lista, dejará de parecer que nos quedamos dormidas, hablando en sueños que no cumpliremos.
Sé que al miraos a los ojos no me siento sola, que es difícil estar unidas, corazón con corazón, y cada una bailando a su compás, que a veces sobran las palabras y las risas… Pero ¿y qué cuando me dejéis abandonada, sentada en un autobús y con los recuerdos a cuestas?
¿Qué pasará cuando el frío viento del invierno vuele sobre la vela encendida en el balcón?
Quizás no haya una excepción a esta regla y puede que mire el aire para que me haga llorar y no se note, solo dentro de mi.
Los caminos para hacerlo solas hay que buscarlos, algo para combatir la soledad.
Darnos cuenta de que no era un sueño, sino una simple realidad. 
Es posible.

10.02.2011

Te quiero.

Te lo he dicho con las nubes,
Frentes melancólicas que tienen el cielo,
Tristezas fugitivas.
                                                    Luis Cernuda.



9.25.2011

Feliz vuelta a contar.


Nos decíamos hola y adiós y nuestras miradas seguían el pasillo abarrotado de cabezas, nos empujaban y hasta luego. Pero ganábamos algo, y ese papel, doblado cuarto veces entre nuestras manos, decía más de lo que cualquiera podría entender.
Una extraña manera de sentirse escuchada, pero sin voz, y necesaria entre tantas comas.
Palabras ciegas, pañuelos de lágrimas y risas. Canciones que sonaban alto cuando queríamos gritar y bajito, al oído, cuando el silencio nos aplastaba las penas.
Un diario a medias que quedará suspendido en el aire para siempre.
Un verano de vacíos guardados bajo llave, déjalos salir, ha terminado.
Se acabó, HAS VUELTO. Hemos vuelto, otra vez, dispuestas a contar lo que el silencio nos deje. Hasta el fin de nuestras páginas.

9.17.2011

Instinto animal.


Cinismo puro. Una sonrisa que se escapa de tus labios y pienso: ¿qué te olvidaste por el camino?
Te reías y reíamos las dos, ¿cuándo cambió el timbre de esa voz que me sacaba de casa?
Y nunca aparentas, chocamos contra tu cristal una y otra vez. Sigues impasible, etérea, ¿de verdad no te duele?
Te doy mis lágrimas silenciosas, mi miedo al abandono y esta extraña estupidez (que es todo lo que soy), pero vuelve.
Nos duele poner en venta esa habitación vacía pero llena de recuerdos, pero ¿qué quieres que le haga si nos olvidaste, allí, en una sucia habitación de hotel de carretera?

9.08.2011

Tus horas.

Parece mentira que lo olvidara. Se fue, se paró el torbellino que arrasaba todo a su paso. Ese del que todos se apartaban y no importaba, tampoco importa ahora.
Pero son como las canciones que no pude componer todos esos días de gritos en la calle, como las miradas negras que te hacían bajar la vista y susurrar.
Me quedé lo que quisieron de ti, algo que flotara en el aire como un nombre al azar, un secreto a voces bien guardado.
Nunca dormido. Nunca despierto.
Siempre cantando, alto y hasta el cielo. Siempre pensando, soñando, recordando, superando tantos kilómetros de sueños que nunca se cumplirían.
No intentaba entender, solo te seguía, no había nada malo y era lo bastante valiente.
Me susurraste al oído que te quedarías para la eternidad, cantando en mi funeral, pero hemos cambiado demasiado desde entonces. Se te acabaron las ideas a mi altura, tus notas se diluyeron en el agua blanca que mató mis jazmines.
Dijimos adiós para siempre,
pero me doy cuenta de que echo de menos tus alas.